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miércoles, 8 de julio de 2015

Be Aware only of Yourself




Desnuda… en el baño de mi casa.. .Sentada sobre el piso frío.. Llorando, con una panza de seis meses  de embarazo que cada vez crecía cada vez más….estaba mareada, de tanto llorar. Casi no podía respirar de la gran angustia que sentía. Una congoja muy profunda.
Mis planes habían caído, como edificios destruidos .Me había enterado ese día que  el bebe que esperaba sería una niña. Yo, lo tenía todo planeado hasta  el último detalle, segura que sería un varón y en ese mismo momento todo cayó. Al rato, me sentía tan cansada que ya ni me acordaba porque lloraba, creo que era un llanto de esos que empiezan por algo pero que mueven cosas mucho mas profundas…En ese momento comencé a preguntarme  porque me importaba tanto  que fuera un varón?. Si la verdad, en lo profundo de mi, me daba lo mismo. Pero no!
Hubo un silencio, se hizo una pausa, un vacío en los pensamientos,  el mundo en stand by , como ocurre justo antes de descubrir “esas verdades” Allí brotó un  dolor y debajo de él, esa verdad que pedía espacio.
Me dí cuenta que quería que ella fuera diferente a mí, que pudiera ser todo aquello que yo no me atreví, quería que ella cambiara la historia familiar  y, si era un niño, como por arte de magia pensaba que sucedería.
Mientras me escuchaba decir esas palabras como si las escribiera en mi mente, ella estaba haciendo realidad mi sueño. Ella tan pequeña, eligiendo  lo que quería ser.. y eligió ser niña!.. Estaba siendo diferente  a mí. Ella sería ELLA con o sin mi aprobación. Me enamoré de inmediato,  observando esa enorme presencia que me decía -dentro mío- que: cada uno debía ser quien era y me obligaba a ser yo misma. Mi ego desapareció avergonzado  y se escondió en una grieta del azulejo del baño.
Ese momento me nutrió de plena conciencia y entendí que el primer mandato que debemos enfrentar  es “Desobedecerás a tus padres”.
Esa pequeña mujer que crecía dentro mío , me animó a nutrir a mi propia mujer… a mi misma . Me animó a mirarme al espejo para descubrirme. A dejar de esperar que algún otro viviera la vida por mí, a dejar de ser espectadora y ser protagonista.
Dejé de pensar en los debería…los empecé a soltar uno a uno..Hubo muchas resistencias, pero ya estaba en ese camino y cuando uno finalmente  se decide a  empezar, se abren puertas y aparecen espacios de uno mismo,  desconocidos.
Hemos nacidos para ser, no para cumplir los deseos de algún otro, ni sus expectativas, ya que solo confundiremos nuestros destinos y estaremos llamados a sufrir, simplemente por no tener la valentía de escuchar esa vocecita interna. Cada uno a su debido tiempo, cada uno con su proceso, pero cuando una persona lo decide, hay algo en el universo que cambia.
Lo que ocurre afuera de nosotros,  es el reflejo de lo que ocurre dentro. Cuando aprendemos a soltar la necesidad de controlar, realmente se produce una enorme liberación y las cosas comienzan a moverse de formas que jamás imaginamos. Lo coherencia se produce cuando lo que pensamos, sentimos y hacemos se mueven al unísono, cuando esta Trinidad es una, se convierte en una rueda. Las posibilidades son infinitas, las reglas matemáticas permiten otras interpretaciones y, 3.14 se convierte en un número periódico. Algunos lo llaman magia, otros ven la luz que genera la coherencia.
Científicos, hablan del campo magnético y explican que la modificación en las emociones y pensamientos  de una persona, modifican necesariamente su campo magnético y, asimismo esta modificación afecta el campo magnético de la tierra.
Así, se ha demostrado que: “cuando muchas personas responden a un evento global con un sentimiento emocional común, la respuesta colectiva puede afectar la actividad en el campo de la tierra”. En casos donde el evento produce respuestas negativas, esto se podría considerar como una onda planetaria de estrés, caos, destrucción o violencia. En sentido inverso, cuando actuamos siendo coherentes con nosotros mismos ,se produce una onda de coherencia global. Esta perspectiva está apoyada por investigaciones en el Instituto de HeartMath, el cual ha mostrado que las emociones no sólo crean coherencia o incoherencia en nuestros cuerpos, sino que, como ondas de radio, también irradian hacia afuera y son detectadas por los sistemas nerviosos de los otros en nuestro medio ambiente.

Por ejemplo, investigaciones conducidas por Roger Nelson y su equipo en la Universidad de Princeton para el Proyecto de Conciencia Global (Global Consciousness Project) utilizaron una red a nivel mundial conformada por generadores de números aleatorios. Sus descubrimientos han provisto evidencia convincente de que la conciencia humana y emocional crean o interactúan con un campo global, que afecta la aleatoriedad de estos equipos electrónicos. El mayor cambio en los generadores de números al azar ocurrió durante los ataques al World Trade Center, el 11 de setiembre de 2001. El hecho aún más intrigante fue que los generadores de números aleatorios fueron afectados de manera significativa aproximadamente cuatro a cinco horas antes del ataque, sugiriendo una intuición colectiva a nivel mundial sobre el evento inminente.
Distintas religiones han  planteado que todos somos parte integral de un único organismo gigantesco. Los budistas, de igual modo, creen que pertenecemos a una realidad superior, que somos parte de un Todo gigante y que ese Todo está vivo dentro de cada uno. Según los mayas, el reino mineral, vegetal, animal y toda la materia esparcida por el universo a todas las escalas, desde un átomo hasta una galaxia, son seres vivos con una conciencia evolutiva. Por cuanto, cuando despertamos a la conciencia y nos damos cuenta  que somos parte de ese único organismo gigantesco, empezamos a comprender la importancia de respetarnos a nosotros mismos.
A ser tolerantes, a perdonarnos, a ser más flexibles y respetar el no puedo, como un límite concreto y real, que necesita ese espacio de vacío, para poder ser.
Cuando el observador, realmente observa el punto correcto, encuentra el punto de conciencia. Es el punto donde el ego ha desaparecido y emerge la energía del plexo solar, el latido de vida, el gran campo magnético del corazón.
 Los experimentos en el campo de las partículas elementales han llevado a reconocer que la mente es capaz de crear.  Amit Goswani, profesor de física de la Universidad de Oregón, dice que: “el comportamiento de las micropartículas  cambia dependiendo de lo que hace le observador .Cuando el observador mira, se comporta como una onda, cuando no lo hace se comporta como una partícula. La realidad molecular indica que la materia de la que se componen los átomos es prácticamente inexistente” En palabras de Willian Tyler, profesor emérito de ingeniería y ciencia de la materia en la Universidad de Stanford, “la materia no es estática ni predecible. Dentro de los átomos y las moléculas, las partículas ocupan un lugar insignificante: el resto es vacio”.
En ese vacío… desnuda de mí, de mis pensamientos, de  mis  inseguridades  y de todo lo seguro. Desnuda de mis expectativas, de las vidas organizadas en mi cabeza, de  las ilusiones y las desilusiones, me describo frágil, vulnerable, transparente y artista.
Así, trasformada en eso que ni sabía que existía en mí, hago solo aquello que la vocecita me susurra y creo. Creo, en todos los sentidos, con todas las virtudes. Me dejo llevar y fluir sin tener la menor idea donde voy, ni porque hago lo que hago. Si lo pienso me aterra, así que mejor dejo de pensarlo.
Me siento. Una hoja en blanco .Escribo. Después me detengo, abstraída por alguna idea que salió de la escritura. Pongo música en la computadora, voy a la cocina, me sirvo un vaso de vino, y de fondo escucho que alguien habla. La música se acabó y alguien habla, susurra la palabra conciencia y habla de la importancia de ser consciente.
Me rio, porque justo de eso estaba  escribiendo. Dejo la comida, apago el fuego, me siento con la copa de vino a escribir y escuchar.
Algo siempre sucede en el afuera que confirma eso que siento: Globos, que caen sobre mí, mientras camino por la calle y estaba pensando algo lindo. Desconocidos  me regalan un vino y dicen: disfruta  mientras voy en tren por Madrid y soy feliz. Galletas de la fortuna, predicen buenos augurios .
Siempre me quedo pensando  en la sincronicidad, en todas esas cosas que van sucediendo. En todas la vidas que son tocadas por mí y tocan la mía de manera que, seguramente ni lo saben. Todo eso ocurre mientras yo me vacío y esos mundos aparecen en el vacío. Sonrío, agradezco ese instante de conciencia, esa vocecita interna que ya hace mucho años me dijo “anímate y sé consciente solo de ti misma, solo así serás consciente del todo. Agradezco y respondo “Inlakesh “que en maya significa Yo soy otro tu, porque si puedo SER entonces TU Eres y esa es, para mí,  la mayor de la conciencias y la mayor de las verdades.                                           Trinidad Zapata.