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jueves, 9 de diciembre de 2010

ElHado de olvido


Tu designio fraterno de almohadones
Los olores de aquella tarde plomo sobre tu hombro
El pasto, el arrabal, el destino del adiós
Perderte en cada oportunidad, en cada existencia dejar de existir entregarme vacía al olvido
Hallarte en occidente, pendiente de salvarte
, recobrar el aliento y compartir espadas, lidiar con piratas de patas embarradas.
Recuperarte en pleno sol de Enero, encontrarte en un avión en tránsito,
Orientarte en objetos perdidos.
Librarte de todo trámite
Percibirte con mi espalda
Idearte en una escuela
Verte a los ojos, toparme con ceguera.
Tropezar con la viruela,azularte en la azotea
Desnudarte el entrecejo,depilarte la bragueta
Tenerte de quimeras,Juzgarte con desgracia

Si pudiera explicar que resisto lo que puedo y pierdo esta batalla
Entre las palabras de miel que enlazan, la indiferencia es lo que recuerdo
Si tan solo pudiera recordar tu cara. Un gesto cálido solo uno
El calor de tu abrazo, la palabra no dicha, el pañuelo levantado sobre una aceituna.
El maní , como era? Iba adentro de la cerveza o de costado.
El olor del abrigo del estuche de ilusiones que se confunden con pesadillas
No lo recuerdo.

Sinceramente no te recuerdo
Amo uno conjunto de palabras bien escritas
De alguien quien alguna vez me conmovió.
Amo los sueños que no tuve, el amor que se fue y que nunca fue.
Amo el deseo de levantar el teléfono y escuchar tu voz. Cansada, hilvanada con un hilo de plata que me devuelve el alma que pienso que pierdo cada vez que recibo noticias de ausencia, de desamor, de frialdad ,de distancias de Groenlandia.

Es mucho, aun para mí que soy como Quijote o Rocinante pero Rocinante era caballo y yo yegua.
Una yegua, una hermosa yegua, hecha y derecha
que se desangra por la espada del des-precio .
porque no hay que olvidar que al fin y al cabo una yegua es solo un animal.